Para que sea menos doloroso,
me anestesié el corazón con mentiras.
Para seguir viviendo, traté de olvidar
que tú también me olvidabas.
Para no tenerle miedo a la soledad,
imaginé que todavía estabas.
Para poder seguir respeté mis decisiones y,
con dolor acepté el final que yo misma decidí.
